Primera Cita... ¿Qué hacer y no hacer?
- ricardo quiñonez celis
- 8 may 2025
- 3 min de lectura

Esta mañana dominguera, sonaba Carín León (intérprete de música regional mexicana). Con un chispazo en mi vida, decidí seguir la cantada. La estrofa se prestaba para hacer una analogía con mis pacientes en su primera cita. No como una coincidencia, sino como una necesidad. Entonces, escribí el desarrollo ordenado de los pasos básicos que debemos cumplir antes, durante y después de nuestra llegada al consultorio, como pacientes en su primera cita:
Paso 1. Definir qué nos pasa.
Suena simple, pero es la base de un buen inicio. Aunque parezca contradictorio e ilógico, muchas personas usuarias de los servicios de salud no saben definir lo que viven, sienten o padecen en relación con un proceso de enfermedad.
Por ello, vale la pena explicarte que dividiremos la medicina en áreas principales: si padeces de un problema propio de las mujeres, sería bueno consultar con una ginecóloga (mamas, zona genital, menopausia, problemas menstruales deben ser valorados por esta especialidad). Los problemas metabólicos, como la presión alta, el azúcar elevada o la obesidad, deben ser manejados en principio por un internista. Los neurocirujanos, por nuestra parte, nos encargamos de los problemas que requieran una resolución quirúrgica relacionada con el cerebro, la columna y los nervios periféricos, en general.
Paso 2. La búsqueda.
Al igual que en toda labor para encontrar algo, debemos partir de los recursos tecnológicos con los que contamos: un smartphone, una tablet o una laptop se vuelven nuestras aliadas si sabemos utilizarlas adecuadamente. Sin olvidar, claro está, las recomendaciones de nuestros seres queridos, allegados o la gente que siempre está presta a ayudar en el proceso de encontrar al profesional indicado para el manejo de nuestra consulta.
En la era de TikTok, X o Facebook, el searching se vuelve más dinámico. Si hacemos click con los perfiles de los doctores, esa puede ser una buena razón para escogerlos. No siempre aplica que "el que más sabe es el que mejor resuelve"; a veces, la falta de empatía de los más expertos se convierte en un muro infranqueable que obstaculiza una excelente relación médico-paciente.
Paso 3. La preparación.
Como en todo nuevo encuentro, debemos ser cautos y estar listos para la acción. Sería prudente hacer una serie de anotaciones previas sobre la evolución que hemos vivido con nuestra dolencia. Un orden cronológico facilita las cosas, y si está escrito, se vuelve maravilloso para los resultados que buscamos en la consulta.
No olvides mencionar los medicamentos que has tomado o estás tomando para tu problema actual u otras enfermedades, así como las visitas previas que has hecho a otros médicos, servicios de salud o remedios caseros que hayas utilizado.
Para el caso, recibimos a Josy, quien sacó su celular y me leyó la historia de su enfermedad actual. Traía escritas las medicinas tomadas, con horarios y duración del tratamiento, además de una serie de preguntas y dudas sobre sus síntomas. La consulta debe ser dinámica, con una charla bidireccional que enriquece el ejercicio clínico de cualquiera de nosotros.
Asegurémonos de cumplir con los requisitos propios de cada especialidad médica. Para ello, debemos contactar con antelación al profesional o a su asistente y solicitar orientación sobre algún requisito especial. Un ejemplo, en nuestro caso de la Neurocirugía, es llevar todos los estudios de imagen relacionados con la consulta: rayos X, tomografías, resonancias magnéticas, entre otros.
Paso 4. Durante la cita.
El día esperado llegó, y doña Mary fue puntual, con el horario asignado previamente por la asistente del doctor. Ropa holgada y cómoda, que eligió para la ocasión, y una actitud positiva fueron el secreto para iniciar con pie derecho aquella nueva experiencia.
Debido a que el motivo de la consulta le resultaba bastante complejo y la preocupación extrema estaba presente, decidió acompañarse de su hermana, quien podría ayudarle si en algún momento olvidaba detalles importantes. Fue clara y directa al explicarnos qué le sucedía. Le recordamos que no debía sentir temor o vergüenza, y que se sintiera en confianza para contar todo lo que había vivido. También le pedimos que nos expresara con sus palabras cada síntoma. Ella se notaba cada vez más a gusto con la plática.
Crear un ambiente de empatía y confianza es una fórmula perfecta para obtener los mejores resultados en tu primera cita.
Paso 5. Después de la cita.
Debes seguir las instrucciones que te dio tu médico y cumplir el tratamiento tal como te lo indicó. No olvides hacerte los exámenes solicitados y agendar tu siguiente cita. Cualquier duda, efecto secundario o adverso como resultado del manejo deberá ser notificado para su resolución.
Y como dice la canción:
"Te vi, me viste... luego la verdad se asoma... pasó algún tiempo, poco menos de una hora..."Tra lala, tra lala, tra lalaaa... Y así terminamos, y nunca olvidaremos lo que fue: nuestra primera cita.



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